Y ¿qué pasa cuando nuestras recetas se combinan con las de nuestra pareja?

A partir de ahora siempre nos referiremos a un solo carácter codificado por el mismo par cromosómico, a éste lo representamos así:

 

Dado que cada uno de nosotros tenemos dos cromosomas
de cada par, nuestros gametos resultantes serán:

 

 

 

 

Y los de nuestra pareja:

 

Recordemos que siempre estaremos hablando de la misma receta dentro del mismo par cromosómico, tanto en nuestro caso, como en el de nuestra pareja.

Y ahora vamos a representar las diferentes combinaciones que se pueden dar a la hora de reproducirnos.


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Fijémonos, además, que todos somos una mezcla de los diferentes caracteres que tenemos dentro de nuestras familias. Podemos tener el pelo igual al del abuelo materno y los ojos igual al abuelo paterno, las manos igual a las de la abuela materna y los dientes igual al padre.

 

Seguro que os preguntaréis, y ¿cómo es posible esta mezcla?

Pues muy fácil. Los cromosomas del mismo par antes de separarse durante la división reduccional o meiosis, intercambian información entre ellos, es decir, la receta número 4 del cromosoma número uno, se intercambia con la receta número 4 del otro cromosoma número uno y así ocurre con muchas otras recetas.

 

Bartolo

 

Al final los cromosomas resultantes son una mezcla de todas las recetas o caracteres de nuestros antecesores.

Y gracias a ese intercambio se produce la variabilidad de la especie, que nos permite a cada uno de nosotros, ser diferentes de otros, únicos e irrepetibles.

Á, ¡ eso sí !, para que todo salga bien, al final de este proceso siempre deben encontrarse las mismas recetas, intercambiadas o no, dentro de cada cromosoma del mismo par, para que así cada cromosoma tenga todas las recetas sin que le falte o le sobre ninguna.

 

 

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