Y ¿qué pasa cuando nuestras recetas se combinan con las de nuestra pareja?

Y ¿ todo esto a dónde nos conduce?  

Bartolo Pues muy fácil, cuando uno de los dos progenitores está enfermo, o bien uno o ambos son portadores de la misma enfermedad genética, tienen un riesgo determinado para engendrar hijos enfermos. La cuantía de este riesgo y el sexo del afectado estará en función del tipo de herencia.
 

Por ello, ante una malformación o enfermedad familiar, lo primero que hay que hacer es estudiar los antecedentes familiares y ver con qué patrón de herencia se está segregando dentro de esta familia.

Para ello, se hace un árbol genealógico utilizando una nomenclatura internacional (ver animación) en el que se representan a todos los individuos, identificando a los que están enfermos y valorando su grado de severidad, pues sabemos que en algunos casos ésta puede ser variable entre ellos.

¡ Acordaros que el sabor final del pastel depende del conjunto de todos los ingredientes que lo componen!

En este caso el grado de severidad de cada individuo depende del conjunto de todas sus recetas.


Ver animación
 

En el caso de que esta enfermedad o malformación todavía no tenga un diagnóstico, se intenta llegar a él mediante las pruebas oportunas, y en base a éste, se calcula cuál es el riesgo para un individuo de tener hijos con el mismo problema.

De estas enfermedades hay algunas que son muy graves, y la pareja en el momento de decidir su futuro reproductivo se puede encontrar ante estas situaciones:

A) Que ACEPTEN el diagnóstico prenatal, si es que éste existe para esta enfermedad en concreto, independientemente de si posteriormente desean interrumpir el embarazo o no.

B) Que NO ACEPTEN el diagnóstico prenatal.

 

 

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